Si perdemos Cúbit, si perdemos este equipamiento como zona cultural y de bilioteca, hemos perdido la razón de ser.
Zaragoza y sobre todo la Márgen Izquierda no puede admitir y callarse una trampa de este tipo. Debemos salir a la calle y tomarla, la juventud debe decir que no admite esta barbaridad cultural.
Callarnos supone admitir que no somos nadie.
